martes, 3 de septiembre de 2013

Impartir scrabble como materia optativa



Por Iván Ottenwalder

En 1991, el scrabble, pasatiempo creado en la década del 30 del siglo XX por el estadounidense Alfred Mosher Butts y mejorada sus reglas a finales de los 40 por James Brunot, pasó de la etapa hogareña a la profesional. Inglaterra asumió la responsabilidad de llevar a cabo el primer torneo mundial en el idioma inglés de este deporte gramatical.

Mas tarde, los países de habla francesa y española harían lo mismo. El scrabble empezaba a popularizarse a niveles jamás visto.

Famosas universidades del mundo cuentan hoy día con escuelas de scrabble donde, los estudiantes amantes de esta disciplina, pueden jugar y competir en diversos torneos. Los Estados Unidos de Norteamérica, Europa, Australia y Venezuela han sido ejemplos valiosos por haber encaminado iniciativas emprendedoras para que esto haya sido posible.

Uno de los beneficios que posee este maravilloso juego de letras es que puede servir para el buen manejo de la gramática, no importa el idioma que sea.

Aunque en la mayoría de países de habla española se conoce y juega al scrabble una manera para que su población de jugadores aumente sería insertando el scrabble en las escuelas y colegios como materia optativa.

Como resultado, además de que aumentaría el número de jugadores, se crearía la base para que a mediano o largo plazo cada país pueda descollar como potencia en este pasatiempo gracias a sus minas de talentos. El escenario escrablístico en español sería más extenso y competitivo.

Asimismo, tendríamos una población mejor educada en el uso de la correcta escritura y con incrementos significativos en el conocimiento de nuevas palabras.

Talvez, no todos los gobiernos dispongan de fondo para un proyecto de esta magnitud, pero el que lo pueda implementar, que lo implemente.

¡Es hora de tomar las decisiones!