miércoles, 31 de enero de 2024

He vencido en 3 de cinco partidas a Guillermo Bodden

Mi gran rival solo pudo ganarme dos


Por Iván Ottenwalder

Primera partida.
El lunes 29 de enero fue no laborable en toda la República Dominicana, una fecha que, unida al sábado y domingo anteriores fue aprovechada por muchos ciudadanos para descansar e irse de viaje a algún pueblo del interior. Eso ocurre casi siempre con todos los asuetos que colindan con los fines de semana. En mi caso preferí tomar el lunes por la tarde para una buena jornada de scrabble con mi entrañable rival Guillermo Bodden contra quien no competía desde el año anterior.

La tanda de Cruzaletras (otro de los tantos sinónimos para el scrabble) inició a las 2:30 pm. La sede fue el apartamento que comparto con mi padre desde hace varios años. Con el espacio ya habilitado (mesa y sillas, tablero de juego más bolsa y atriles) dimos arranque a la primera de las grandes batallas.


Segunda partida.
En el primer match se peleó hasta el final. Se trató de un toma y daca al principio en el cual el comando se alternó varias veces. Con ORÍGENES (65) llegué a liderar 118 -37, pero más tarde NACERÁN (74) lo situó al frente (195-151). Con dos scrabbles pisados (HEREDADAS de 74 y CONSOLAS de 72) viré la anotación (297-227). Poco después unos cortos bien optimizados y de mucho puntaje tales como LLE (25), SIJ (30) y MEABA (49) me acomodaron muy bien. Estuve dominando en ese instante 401 a 304 pero nada estaba decidido aún. Mi adversario asustaría y se acercaría con su FASTIDIO de 78 puntos (382-401). Al final, se tragó la Q sin una U que le ayudara. Gané 456 a 435.

La segunda batalla también fue muy reñida al principio, aunque, a medida que se tornaba adulta las vocales (en su mayoría) estaban siendo acaparadas por mi oponente. Lo intuí al darme cuenta que la bolsa no me estaba siendo muy generosa en par de ocasiones en que cambié muchas letras de mi atril. Buscaba vocales y siempre me tocaban las consonantes. Eso bastó para que Guillermo ganara con anotación de 457-395.

Tercera partida.
Las grandes batallas no son fáciles. La tercera, aunque al principio parecía poder serlo, no lo fue. Colgué dos scrables consecutivos bien temprano. Estos fueron MENEARA (68) y LECTORES (74) que me pusieron al frente (142-18) pero la respuesta de mi adversario no se hizo esperar al meter una CORAJUDA formación que le valió 118 tantos y se acercó 136-142. Respondí con YERRA (28) y alcancé los 170 pero su FAX de 36 lo adelantó en la pizarra (172-170). Fue la última ocasión en que se vio adelante en la anotación pero valga la aclaración de que nunca se rindió y siempre se mantuvo achicando las diferencias que le iba sacando en cada jugada. Finalmente, me llevé la partida, con el score de 457-438.

Cuarta partida.
Hay partidas, de esas que uno va jugando tan pero tan bien que jamás deberían perderse. Una de esas me tocó a mí. Fue un combate donde el tablero se mantuvo prácticamente cerrado casi todo el trayecto. Apliqué buena ofensiva sin abrir el tablero y obligaba a mi oponente a que fuera él quien tomara la iniciativa de abrirlo. Pues era él quien se hallaba debajo en la anotación. En algunas ocasiones en que me salía la letra Q luego la devolvía al bolso en mi próximo turno. Estuve jugando espectacular; además de que anotaba, defendía y dominaba. En la recta final, cuando quedaban pocas letras en la bolsa y la Q aún no se había jugado, aplique la cautela. Jugué conservador; lo mismo hizo mi adversario. Pero el destino suele ser fatal en ocasiones y, al final, me deparó la Q. La última U para mi desgracia la tenía mi rival. De igual manera no era motivo para apelar a las excusas. Estaba dominando en ese preciso instante 391 a 337 para una diferencia de 54 puntos. Es cierto que solo contaba con una vocal (la I), y el resto eran puras consonantes incluyendo la Q. En mi penúltimo turno estuve al frente (396-339), para una distancia sobre mi oponente de 57 tantos. Vino entonces un DICTE (22) y acortó margen (361-396). Ya no tenía vocales, pero aún así podía seguir deshaciéndome de alguna que otra letra. Y quise deshacerme de una D, solo que la ubiqué en el lugar menos indicado y que al final ayudaría a mi adversario a conseguir más puntos que, sumado a los 9 de mi atril restante, le daría la victoria. Coloqué la bendita D bien cercana a la casilla de triple tanto de palabras en la zona céntrica inferior del tablero formando así un ID vertical. ¿Y qué hizo mi oponente? Colocó sus dos últimas fichas (la U y la I) para formar un UCI combinado con DI triplicándole ambas formaciones para un total de 24 tantos. Yo, que estaba ganando 399 a 361, terminé perdiendo 394 a 390. Con los 24 del UCI/DI, Guillermo alcanzó los 385 tantos que, sumado a 9 que se me descontaron de mi acomodador, les fueron suficientes para obtener 394. Mis 399 se vieron reducidos a 390 por dicho descuento.
Quinta partida.

De haber colocado esa D en otro lugar, Guillermo hubiese hecho menos puntos con UCI, tan solo 15, pues la I de esa formación jamás se hubiese topado con la D. La partida hubiese terminado entonces 390-385 a mi favor. Su sumatoria hubiese sido 361 + 15 = 376 + 9 (descuento de mi atril) = 385. Mi resta en cambio 399 – 9 = 390.


Bien dije anteriormente, hay partidas que deben ganarse y jamás perderse. Esa fue una que yo jamás debí haber perdido y Guillermo jamás haberla ganado. ¡Cuánto me hace recordar aquel episodio en que perdí una partida – en una situación algo similar a la descrita – frente a Marcos Araque en el Mundial de Asunción 2017!

La quinta batalla fue la más reñida de todas. El marcador se mantuvo alternativo entre mi rival y yo casi todo el trayecto. Si tomaba la cima de repente mi oponente me la quitaba yéndose arriba y así entre vocablo tras vocablo fuimos alternándonos el timón de la partida. Todo hasta la recta final. Guillermo no suele contar la cantidad de letras colocadas en el tablero durante todo el match; en cambio yo sí. Sabía perfectamente cuántas vocales de cada una quedaban en el tramo final así como las que se habían agotado. Ya cuando restaban pocas en la bolsa, digamos menos de siete, calculé que solo las E no se habían acabado; quedaban apenas tres. Las consonantes de altos valores numéricos también habían sido jugadas; los comodines por igual. Fui paciente y conservador pues sabía que no contaba con ninguna E en mi atril, aunque sí con otras vocales útiles, y una valiosa y siempre peligrosa doble erre (RR).

Tras él realizar un cambio de fichas, tomé la sabia decisión de jugar VIS (16 puntos), y tomar el comando de la pizarra (304-299). Él entonces respondió con CRECES (26) y recuperó el liderato (325-304). Viendo que había jugado dos E determiné colocar mi PIRROL de 42 puntos en la zona céntrica inferior de triple tanto de palabra. Me fui arriba (346-325) y luego vino el empate con HER (21) a 346. Mi última jugada no fue un palazo pero sí la PALA final válida para otros 42 tantos y liquidar las acciones. Con 5 puntos adicionales que se le descontaron de su acomodador de fichas, terminé ganando 393 a 341.

Estadísticas
Palmarés

Guillermo Bodden 2-3
Iván Ottenwalder 3-2
Promedio de puntos por partida
Guillermo Bodden 413
Iván Ottenwalder 418.2
Promedio de scrabbles por partida
Guillermo Bodden 1.6
Iván Ottenwalder 2

martes, 9 de enero de 2024

Mis estadísticas en el Norcenca de Panamá 2023

Culminé con foja de 7 victorias y 6 reveses, un promedio de 419.15 puntos por partida y 2.38 bonos también por partida

Foto del recuerdo del Norcenca de Panamá 2023.


Por Iván Ottenwalder

Durante el fechado del 14 al 16 de julio del año anterior (2023) se disputó el torneo Norcenca de Scrabble en la Ciudad de Panamá. Mi participación, tal como lo expliqué en crónicas anteriores concernientes a aquella competición, brillo por la mediocridad. No fue mi mejor actuación en competición internacional escrablera. Ni espejo del segundo lugar obtenido en el Internacional Cuba Scrabble 2015 ni del primer puesto en el Extraordinario en Asunción (Paraguay) en 2017. En vez de menos a más como otrora, lo ocurrido en el país canalero, fue de más a menos. ¡Una debacle!

Estadísticas (promedios)

Puntos por partida: 419.15
Scrabbles por partidas: 2.38
Victorias: 7
Derrotas: 6

domingo, 10 de diciembre de 2023

Leones del Escogido, campeones del City Champ 1959-60

Por Iván Ottenwalder

Imagen del recuerdo: entrega del trofeo de campeones del City Champ, en castellano Campeones de la Ciudad al equipo de los Leones del Escogido durante la temporada 1959-60.




Fuente: Periódico El Caribe, enero de 1960. 
Agradecimiento: Al personal de labor del Archivo General de la Nación (AGN).

viernes, 8 de diciembre de 2023

Leones del Escogido campeones nacionales 1959-60

El equipo capitalino Leones del Escogido se tituló campeón del béisbol nacional dominicano al vencer en cinco partidos a las Estrellas Orientales y de paso obtuvo su cuarta corona en la pelota rentada dominicana.

Desde la temporada 1951 los Leones son los máximos ganadores con 4 títulos; le siguen los Tigres del Licey con 3 y las Águilas Cibaeñas y Estrellas Orientales ambos con 1.

Por Iván Ottenwalder

Antesala (antes del primer partido de la final)








































































































































































Primer partido
Santo Domingo de Guzmán
26 de enero de 1960

Leones ganan el primero 3 carreras a cero.

















































Segundo partido
Santo Domingo de Guzmán
27 de enero de 1960

Leones vuelven a triunfar, apabullan a las Estrellas 22 x 5.






































































Tercer partido
Santo Domingo de Guzmán
28 de enero de 1960

Estrellas Orientales ganan su primer choque, 3 -0.


























Cuarto partido
San Pedro de Macorís
29 de enero de 1960

Escogido vence a los Orientales 5 -2.





















































Quinto partido
San Pedro de Macorís
30 de enero de 1960

Los Escarlatas vuelven a ganar; se colocan a uno del campeonato. Triunfan con pizarra de 5 a 2.














































Sexto partido
San Pedro de Macorís
31 de enero de 1960

¡ESCOGIDO CAMPEÓN! Se impone a los verdes, 9 carreras a 4.


































































































































Los seis jonrones del Escogido en el sexto partido

Stan Williams.



























Curt Roberts.
























Ricardo Joseph.
























Norman Sherry.
























Felipe Rojas Alou.
























Ricardo Joseph (segundo cuadrangular en el partido).
























Por los paquidermos solo la sacó Mike Krsnich

Mike Krsnich.

















































Estrellas Orientales, equipo subcampeón





















Celebración escogidista en el barrio de San Carlos, en Ciudad Trujillo






















Fuente: Periódico El Caribe, enero y febrero de 1960.
Agradecimiento: Al personal de labor del Archivo General de la Nación (AGN).

jueves, 7 de diciembre de 2023

¿En verdad llegará el primer trofeo de mi vida? ¿Lo conseguiré o no en el scrabble?

Cuando obtuve el segundo lugar en La Habana (2015) no había trofeos para los puestos de segundo y tercer lugar, solo para el primero. Quizás, si ese torneo hubiese sido celebrado en algún otro país, seguramente hubiese obtenido el mío. Pero, las cosas ocurrieron tal cuales y punto.


Por Iván Ottenwalder

El lunes 22 de octubre del año 2012 publiqué un artículo en este blog bajo el título Siempre he merecido un trofeo, espero el Scrabble me lo dé. Han transcurrido poco más de once años desde aquel entonces, competido en varias competencias escrabbleras y, el trofeo, aún no llega.

Lo más cerca de obtener un trofeo deportivo en toda mi vida se me presentó en Cuba durante la competición del Internacional Cuba Scrabble 2015, efectuado en la ciudad de La Habana en época de Semana Santa. Tuve el carril de la victoria y amplias posibilidades de alzarme con una pequeña copa en la disputada categoría Premier del torneo habanero, de no ser por haber perdido la final (pactada a un 3-2) frente a Zoimelys Labrada. Aquella barrida en dos partidos seguidos el sábado 5 de abril me dejó frito.

El cielo se me había venido encima, era la oportunidad más cercana – como expliqué en el párrafo anterior - de ganar un trofeo en mi vida. No se obtuvo, los años han seguido corriendo y el trofeo ha tenido que esperar.

En la ciudad de Asunción (octubre de 2017) competí en un torneo clasificatorio, el Extraordinario, el cual quedé en la primera posición y me sirvió para clasificarme directamente a la competición mundial pero no para obtener trofeo ya que se trataba de un repechaje. Tampoco pude alcanzar un galardón en el Norcenca de Panamá 2023 dada mi mediocre actuación en esa justa.


Si en La Habana estuve bien cerquita y no lo conseguí, en Panamá fue donde las posibilidades estuvieron más lejanas. Pero, de igual manera, y siempre con más fe, seguiré insistiendo y nunca dejaré de jugar a mi pasatiempo favorito.

Para ser honesto, tendré que admitir que hoy mis posibilidades son más complicadas que antes, pues hay muchos más talentos y, los veteranos de larga data - que son muchos y bien conocidos - juegan mucho mejor que en años anteriores.

Esta realidad me invita a la reflexión y a la superación, pero nunca a claudicar. Lo importante es que lo sé y debo estar siempre ojo avizor. Estar en constante aprendizaje de nuevo vocabulario y mejorar en el aspecto estratégico. Debo aprender a salir de esos tranques cuando el tablero está cerrado y cómo enfrentar a jugadores que me juegan constantemente cerrado. Esto es una tarea pendiente, y a tomar en serio.

Cuando obtuve el segundo lugar en La Habana (2015) no había trofeos para los puestos de segundo y tercer lugar, solo para el primero. Quizás, si ese torneo hubiese sido celebrado en algún otro país, seguramente hubiese obtenido el mío. Pero, las cosas ocurrieron tal cuales y punto.

Seguiré compitiendo, no importa los resultados. Viajar al extranjero y jugar en torneos internacionales de scrabble, para mí es algo mágico y maravilloso. Son experiencias inolvidables que quedarán plasmadas en mis memorias y en esta bitácora digital creada en el 2009.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Torneo Norcenca de Scrabble 2023. ¡Por fin llegó mi Panamá! (5)

Por Iván Ottenwalder

El domingo 16 de julio sería el último día de la competición escrablera. El Norcenca llegaría a su final en el que se definirían las posiciones definitivas de los 39 competidores que accionaron en la justa desde el pasado viernes 14 (cuando inició el torneo).

Foto grupal de los jugadores del torneo.
Al igual que los días anteriores – aunque suene manido relatarlo – me levanté temprano a asearme y vestirme para luego salir de la habitación en ruta al restaurant a tomar el desayuno. Allí me enteré, gracias a Enrique Cortés, que en paz descanse porque fallecería meses después, que había logrado la segunda posición en la segunda bolsa del torneo de duplicadas del viernes 14. La ganadora había sido Aglaía Constantín, la colombiana de la derrota histórica y anómala por culpa de su aplicación celular defectuosa en una partida frente a mí en el torneo individual el mismo viernes por la tarde. Pero de nada nos serviría esas posiciones, pues en la primera bolsa, nos fue horrendamente mal. La noticia la recibí como una especie de consuelo, dado lo mal que me había ido en las seis rondas del día anterior (sábado 15).

Después de desayunar salí a caminar y se me antojó comer algo en una panadería panameña. Compré dos panes de bono; también un buñuelo y un chocolate caliente que estaba delicioso. Regresé a tiempo al hotel. Subí al salón del último piso donde se disputa el torneo. No había empezado todavía la décima ronda pero era cuestión ya de pocos minutos para el arranque. Como expliqué en el capítulo anterior el profesor Alejandro Terenzani sería mi adversario para dicha ronda.


Pocos después de las 9 de la mañana iniciaron las partidas de la ronda 10. El profesor venezolano y yo tomamos nuestros asientos y arrancamos la duela.

Tan solo en una ocasión me vi arriba en el marcador, durante mi segundo turno (87-33) tras colocar LARDEES (precisamente de 87 tantos). Después, nunca más, aunque, cada vez que mi rival se alejaba, yo me le acercaba peligrosamente pero sin nunca poderle dar caza definitiva.

Y no es que no tuviera a mi alcance en varios momentos tomar la delantera, pero, si lo hacía hubiera tenido que disponer de la J para la colocación de par de monosílabos de mucha puntuación, a cambio de dejarle el campo abierto para un remate en zona triple central derecha, cosa que hubiese sido un gran riesgo. Me reprimí ciertamente de pillar unos buenos 45 o 50 puntos, quizás al principio había justificación, pero después no tanto. Tuve miedo a un bingo como contragolpe en la zona descrita. El hecho, que sea como sea, se perdió la partida. Mi oponente ganó 472 a 435.

Tras diez minutos de receso me tocó como rival el costarricense Enrique Villalobos. Al tico le pude derrotar con marcador de 449 – 386. Bonifiqué cuatro veces: LANCÉIS (70), CATEARE (79), COLUDIRÁ (63) y DESEOSO (74).

La foto del torneo

Después de finalizar la ronda número 11 llegó el momento de que todos los participantes nos tomáramos la foto en grupo del torneo Norcenca. Esta, se tomó en el área de la piscina del hotel, en el último piso al aire libre.

Algunos apuntes

Al finalizar la ronda número 11 Francisco Javier Guerrero, mexicano, se encontraba en la primera posición con 10 victorias y tan solo un revés. El colombiano Beto Mora tenía 9 triunfos y dos reveses. Entre los dos reveses del colombiano, uno se lo había propinado el autor de esta crónica el primer día del evento, el viernes 14. El otro, el propio Guerrero ese domingo 16. Tan solo una partida de diferencia, separaba al mexicano del colombiano. En cierta medida, yo también era culpable de que el suramericano no tuviese en primer lugar en ese momento. Pero no tenía de que lamentarme, pues era mi deber jugar para ganar así como el de los otros hacer lo mismo.

Y como unas van de cal y las otras de arena, me encontré en las afueras del salón con María Alejandra García (colombiana) contándome y lamentándose cómo perdió su match frente a Francisco Javier Guerrero tras comerle la duda sobre si una palabra que le hubiese dado mucho puntaje existía o no. El vocablo existía, dejó de ganarse esos puntos y no pudo vencer al mexicano. Si ella derrotaba a Guerrero, el colombiano Mora, su compatriota o paisa hubiese seguido en la primera posición. Así de simple.

Ahora bien, a nivel de reflexión interna yo estaba teniendo un pésimo torneo. La falta de un repertorio más amplio de vocabulario y un poco de mejora en los niveles estratégicos me estaban haciendo falta. Sin dudas que sí.
Partida frente a Yezid Cabrera.

Minutos más tarde ya estábamos de regreso en el salón de juego. En la ronda 12 y mesa número 7 me esperaba el venezolano Diego Lattuf, ese que me había derrotado el día anterior con soberana paliza. ¿Y adivinen qué? Me propinó otra. Esa con score de 447 a 326.

Llegaba la hora del almuerzo y era momento de alimentar el estómago. Antes, decidí pasar por mi habitación para darme una ducha. Luego de aquel aseo entonces bajé al restaurante de la planta baja a comer.


Imagen del tablero de la partida contra Yezid Cabrera.
Siendo poco más de las tres de la tarde arrancó la última ronda, la 13. En la mesa 9 me tocó como adversario el colombiano Yezid Cabrera, jugador de mucho talento y dentro del grupo élite del scrabble de su país. La partida frente al suramericano estuvo cargada de mucho dramatismo hasta el final. Después de unos primeros turnos en que ambos cambiamos letras, pude colocar dos bingos en turnos consecutivos (DORADAS de 72 y EVACUAR de 89) que rápidamente me colocaron delante en el marcador 161 – 72. El colombiano jamás se rendiría pues, gracias a unos cortos de buenos puntajes como PILOTEN (36) y COPE (41) más dos scrabbles seguidos (ENLOZADA de 109 y ACOGOLLAD de 84) lo situarían al frente de la anotación (306 – 225). Fue la última vez que comandó. No lo volvería hacer, y esto debido a mi contragolpe, también con dos bingos consecutivos (FIESTEA de 82 y ASOTANÉ de 92) que me pusieron delante en el marcador, aunque con precariedad (399 – 348) debido a que mi rival tenía grandes agallas y jamás se rendiría tan fácil.

Él logró puntuar con vocablos cortos de mucha valía, por ejemplo AQUÍ (30), BERRÍN (43) y MURES (33); yo en cambio, ni corto ni tonto pude colocar unos también muy buenos como JE (31), OS (30), UH (25) y CHALE (36). El resultado final quedó 553 contra 500 a mi favor.


Minutos más tarde, luego de un refrigerio inició el acto de clausura. Se entregaron los premios y certificados de participación a los jugadores que vieron acción en el torneo. A continuación los ganadores:

- Alejandro Terenzani (Venezuela), campeón torneo de Duplicadas

- Diego Lattuf (Venezuela) subcampeón torneo de Duplicadas

- Eduardo Fernández (Panamá), tercer lugar torneo de Duplicadas

- Daniel Ospina (Colombia) tercer lugar torneo modalidad clásica

- Beto Mora (Colombia), segundo lugar torneo modalidad clásica

- Francisco Javier Guerrero (México) campeón torneo modalidad clásica

En verdad el mexicano Guerrero y el colombiano Mora quedaron empatados en victorias en la primera posición [11 triunfos y dos reveses], pero, debido a los criterios de definición de desempates (ciertos parámetros estadísticos ya establecidos por la FILE para definir los desempates) el mexicano fue declarado ganador del torneo. Mora incluso le ganó dos de tres partidas a Guerrero, pero esto sirvió poco.

También, en el acto de clausura, se anunciaron los clasificados para el mundial de Costa Rica en el mes de diciembre. Yo estaba entre los anunciados.

El podio de la duplicada. 
Tras terminar el acto llovieron las despedidas. Algunos jugadores decidieron marcharse a sus países el mismo domingo por la tarde – noche, mientras que otros esperaron hasta mañana (lunes 17).


Un grupo de jugadores, de los que se quedarían en el hotel hasta mañana fuimos al edificio más alto de Ciudad Panamá a presenciar un partido de fútbol entre las selecciones de México y Panamá. Ese partido se iba a jugar en Los Ángeles (Estados Unidos de Norteamérica) e iba a ser televisado por la televisión por cable panameña. Un grupo se fue en el Suzuki Swift color azul de Verónica Bermúdez. Otro se fue en otro vehículo.

Nos dirigimos específicamente al Ocean Casino del JW Marriot Panamá, el edificio más alto – como dije antes – de todo Panamá. También subimos a la azotea de aquel rascacielos directamente al restaurante – bar Panaviera, a tomarnos unas fotos. Desde allí se podía observar una hermosa panorámica del mar, y parte del Canal de Panamá.

Terenzani (izq) recibe trofeo de campeón de duplicada.
Luego bajamos a la planta donde estaba situado el casino. Allá veríamos en grupo el partido de fútbol. Duramos como hasta 10:30 de la noche. México ganó 1-0 para infortunio de los que apoyaban a la selección panameña, la mayoría de los asistentes. La pasamos muy bien, y comimos abundante y a buen precio. Los dados a las bebidas alcohólicas tomaron cervezas; yo Coca Cola ya que soy abstemio.

Verónica nos llevó de regreso al hotel y nos prometió, a los costarricenses, francés y a mí, llevarnos al aeropuerto temprano en la mañana del lunes 17. “Si a las seis de la mañana ustedes están listos en el lobby con sus maletas, se van conmigo al aeropuerto”, nos garantizó.

Ya de nuevo en mi habitación me preparé a arreglar mi equipaje, observando minuciosamente que no se me quedara nada. Todo perfecto y en orden.

Francisco J. Guerrero recibe trofeo de campeón del Norcenca.
Hora de dormir, a levantarse temprano en la mañita, a eso de las cinco sería mejor.

Lunes 17 de julio

Me levanté temprano como lo tenía previsto, a las 5:00 a.m. Tras mi aseo personal tomé mi maleta y mochila y salí rumbo a la recepción. Aunque el desayuno sería colocado a partir de las seis de la mañana, un personal del hotel hizo lo posible para que desayunáramos algo. Eran como las 5:45 a.m.

A las 6:15 a.m. esperábamos, tranquilamente, Emmanel Gely y los costarricenses Rolando Guevara y Enrique Villalobos más un servidor, a que llegara Verónica. El francés ya se había impacientado por lo que decidió tomar un taxi. Aprovechó que había uno en las afueras del hotel. Justamente en ese instante llegaba el vehículo de Verónica. Gely, ya había apalabrado un acuerdo con el taxista, de modo que solo nos fuimos con la amiga panameña Rolando, Enrique y yo.

Beto Mora (izq) recibiendo el trofeo de subcampeón. 
El trayecto al aeropuerto tardó poco más de 40 minutos. Nos despedimos de nuestra gran anfitriona con abrazos. Cada quien abordaría un avión directo a su destino, los costarricenses al suyo, y yo al mío.












De izquierda a derecha, Mora (subcampeón), Guerrero (campeón) y Ospina (tercer lugar)















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Posiciones finales (primera parte).






















Posiciones finales (segunda parte).










Dentro de un elevador del edificio JW Marriott Panamá.




















Foto con Verónica Bermúdez en la azotea del JW Marriott Panamá.




















Fin.