domingo, 9 de enero de 2011

Caídas estrepitosas en el Round Robin del béisbol dominicano

Las actuaciones más vergonzosas las protagonizaron los Toros del Este en las eliminatorias de los torneos 2001-2002 y 2003-2004, apenas una victoria en ambas semifinales. Las Águilas Cibaeñas, con un horrible 2-16 en el 2008-2009, también dejaron una huella muy negativa.

Por Iván Ottenwalder

Desde la temporada 1986-87 surgió un nuevo formato de semifinales en el béisbol dominicano y en toda el área del Caribe: el Round Robin, mejor conocido como Todos contra Todos.
Esta postemporada es muy diferente al modelo anterior empleado desde 1955-56 hasta el 1982-83 en que el equipo ganador de la serie regular lograba su pase automático a la serie final mientras el segundo y tercer puesto se medían en una pequeña miniserie al mejor de un 5-3. Quien la ganaba conseguía el otro boleto a la gran final.
Luego, desde la campaña 1983-84, en que nacen los equipos de expansión en la pelota dominicana (Toros del Este y Caimanes del Sur), se clasificaba de la siguiente manera: el primer lugar de la serie regular se enfrentaba al clasificado en cuarto puesto, mientras que el segundo se medía contra el tercero en series pactadas al mejor de un 7-4; los que ganaban pasaban a la final.
Estos sistemas clasificatorios fueron una experiencia que llenaron su cometido en una época, pero ya para el torneo 1986-87 las cosas no serían igual, el Round Robin, un nuevo formato de semifinales, haría su aparición para quedarse hasta nuestros días. 
A partir de la mencionada temporada de los seis conjuntos participantes los que quedaran del primer al cuarto lugar clasificarían inmediatamente a la postemporada, consistente en una serie de 9 partidos donde cada equipo se medía tres veces contra cada rival.
Los conjuntos que en el Todos contra Todos terminan en la primera y segunda posición alcanzan su pase inmediato a la serie final, mientras que el tercer y cuarto lugar quedan eliminados. En la estación 1989-90 se aumentó la cantidad de partidos a 18, enfrentándose cada conjunto seis veces contra sus adversarios.
Un detalle importante es, que a partir de esa campaña, las series regulares se jugarían tan solo con cinco equipos, y esto debido a la desaparición de los Caimanes del Sur, por problemas financieros. Ya para 1996-97 surgirían los Gigantes del Cibao y de nuevo las series regulares tendrían seis equipos
El Round Robin naturalmente que ha sido un éxito, sobre todo en materia de beneficios financieros generados por la publicidad y por la asistencia a los estadios. Dicho modelo de clasificación se ha mantenido exactamente por 15 años, exceptuando la temporada 1998-99, en que no se realizó porque tan solo compitieron cuatro equipos en la vuelta regular, a diferencia de seis o cinco como era costumbre desde 1986-87. Eso produjo que los boletos a la gran final se decidieran como en épocas pasadas: ganador de la serie regular directo a la final, mientras segundo y tercer puesto a decidir un playoffs 5-3.
En los Round Robins ha pasado de todo: grandes vivencias y traumas para nunca olvidar, equipos que han empezado muy bien y terminan eliminados, otros descartados por forfeit, unos súper favoritos que no llenan las expectativas, en fin, mucho dramatismo y pura intensidad.
Es preciso recordarles a los lectores cuándo fueron esos hechos y cómo.
Round Robin 1986-87
Los Azucareros del Este fue un conjunto con una ofensiva atroz en la serie regular y culminaron en la primera posición con récord de 27-19 en ganados y perdidos. Una vez en el Round Robin, el primero jugado en la pelota dominicana, los representantes de La Romana ganaron convincentemente los primeros tres juegos y todo indicaba que se encaminarían sin dificultad a la serie final. ¿Qué pasó? Perdieron los restantes seis juegos y fueron descartados. Sin embargo, las Estrellas Orientales, que habían sido derrotadas en sus primeros dos compromisos, ganaron cinco en forma seguida y avanzaron a la gran final contra las Águilas Cibaeñas.
Round Robin 1989-90
Los Tigres del Licey, un trabuco a vencer, un azote ofensivo durante la vuelta regular ganó rápidamente sus primeros cinco partidos del Todos contra Todos. Nadie pensaba que al equipo azul podía sucederle lo peor, dada su gran ofensiva y picheo. Pero lo peor sucedió. Este Round Robin sería de 18 partidos, a diferencia de los tres primeros que fueron de 9. Luego de tener récord de 5-0 Licey empezó a perder muchos juegos; de sus últimos 13 desafíos solo ganaron 3, terminando con marca de 8-10. Los Leones del Escogido, que habían perdido sus primeros cuatro de la postemporada, mejoraron su nivel de juego y clasificaron en la segunda posición con registro de 9-9, obteniendo el boleto a la serie final.
Round Robin 1990-91
Esta fue una postemporada muy reñida entre los conjuntos Tigres, Leones y Águilas. Los Azucareros del Este, ganadores de la serie regular, no tuvieron mucho que exhibir en el Round Robin y rápidamente cayeron en la última posición. Los Leones, habían avanzado milagrosamente al playoff al vencer a las Estrellas Orientales en un decisivo partido de desempate por el cuarto lugar en diciembre. Una vez en las semifinales arrancaron a todo vapor y conquistaron la posición cimera, acreditándose su pase a la serie final.
La lucha feroz de este Todos contra Todos estuvo centrada por el segundo lugar que debatían las Águilas y Tigres. Sucedió pues un hecho nunca visto en la postemporada del béisbol otoño-invernal dominicano. En un partido que los Leones le ganaron a los Tigres estos últimos pusieron el juego bajo protesta alegando que el Escogido utilizó un lanzador abridor que no estaba en el roster. El asunto fue resuelto en las oficinas de la Liga Dominicana de Béisbol donde se le adjudicó la victoria a los Tigres y el revés para los Leones. Esta situación obviamente que perjudicó al equipo que estaba navegando tranquilo en la segunda posición, las Águilas Cibaeñas. Antes de la decisión de la Liga las Águilas les llevaban dos juegos de ventaja a los Tigres por el segundo lugar, pero a raíz del controversial fallo la diferencia se redujo a tan solo uno. Los Tigres, favorecidos por la LIDOM, pudieron remontar ganando partidos y desplazar a las Águilas del segundo puesto.
El último día del Round Robin los jugadores del equipo cibaeño, inconformes por el veredicto de la LIDOM, no salieron al terreno de juego para enfrentarse a los Leones, declarando el árbitro principal forfeit a favor conjunto rojo. De esta forma los Tigres, que habían perdido el último día del calendario ante los Azucareros, consiguieron su visado a la serie final con marca de 10-8.
Round Robin 1991-92
En un partido importante en el Todos contra Todos entre Toros y Tigres, el mánager del Licey, el cubano Leo Posada al discutir agriamente una decisión de un árbitro, fue expulsado del partido. El dirigente de los felinos se salió de sus cabales y empujó y mordió al árbitro. Esto dio al traste para que Liga tomara severas medidas. La LIDOM dictaminó la suspensión del dirigente Posada por cinco partidos. Sin embargo, el presidente del conjunto azul, Ernesto “Monchín” Pichardo no acató la decisión de la Liga e instó al dirigente Leo Posada salir al terreno de juego en compañía de sus jugadores en cada partido. Naturalmente, cada vez que el árbitro principal observaba a Leo Posada en el camerino de los Tigres le recordada que estaba suspendido. Posada, obedeciendo órdenes de Pichardo hacía caso omiso a las advertencias del árbitro, provocando que le cantaran forfeit al Licey por esta situación. Licey perdió sus últimos cinco partidos del Round Robin por forfeit y quedó descalificado con récord de 7-11.
Round Robin 1994-95
En este playoff hubo dos cosas que resaltar: Las Águilas Cibaeñas habían empezado como un huracán, ganando sus primeros tres juegos, pero inesperadamente les llegó una terrible cadena de derrotas viéndose en la recta final con récord de 4-7. Muchos entendidos de béisbol pensaron que este conjunto no se recuperaría y que sería descalificado. No fue así. La tropa amarilla, dirigida por el capataz Miguel Diloné se envalentonó y con gallardía ganaron sus últimos siete encuentros, clasificando de esa forma a la serie final con foja de 11-7.
Lo otro que aconteció fue el desplome de las Estrellas Orientales, que estando con marca de 8-6 en la última semana del Todos contra Todos, y en la primera posición, perdieron sus últimos cuatro encuentros, dos ante las Águilas, uno frente a los Toros y el último contra el Escogido. Los Orientales (8-10) no llegaron a la serie final y en su lugar clasificaron los Toros del Este (9-9).
Round Robin 2001-02
Por primera vez en una postemporada ocurría algo nunca visto, un conjunto se convertía en el hazmerreír de todos. Los Toros del Este, que llegaron al Round Robin habiendo jugado buen béisbol en la serie regular, solo ganó un partido y perdió 16. El conjunto romanense(1-16) no dio competencia digna a sus adversarios.
Otro acontecimiento fue la derrota de las Estrellas Orientales el último día de la jornada. Teniendo marca de 10-6 y en segunda posición, medio partido de ventaja sobre los Tigres (10-7) los Orientales fueron incapaces de vencer a unas Águilas Cibaeñas (ya clasificadas) que salieron al terreno de juego con sus jugadores de la banca, y de esta forma se quedaron en el camino con registro de 10-7. Los Tigres, sin embargo, pudieron vencer en condiciones precarias a los Toros del Este en La Romana y lograr su boleto a la final con récord de 11-7.
Round Robin 2003-04
La única nota discordante fueron los Toros del Este, que apenas ganaron un juego y perdieron 17, quedando en la última posición. Una hazaña memorable fue que los Gigantes del Cibao, por primera vez en su historia conseguían llegar a una serie final. Y lo hicieron convincentemente al registrar marca de 12-6, dos juegos por encima de las Águilas Cibaeñas (10-8).
Round Robin 2006-07
Por tercera vez en su historial beisbolero los Toros del Este resultaron ser un fiasco en el Todos contra Todos. En esta oportunidad volvieron a ganar tan solo un partido, perdiendo 16 (1-16). Pero la gran tragedia en verdad fueron los Gigantes del Cibao. Un equipo que estuvo navegando cómodo en la primera posición del Round Robin con marca de 10-3 para luego perder sus últimos cinco desafíos en la recta final (10-8). Los finalistas resultaron ser las Águilas Cibaeñas y Tigres del Licey.
Round Robin 2007-08
Si la mayor decepción del Round Robin anterior fueron los Gigantes del Cibao y Toros del Este, esta vez el gran bochorno correspondió a las Estrellas Orientales.
El representativo de San Pedro de Macorís empezó bastante bien, llegando a registrar en la primera mitad de la postemporada marca de 7-3. ¿Qué pasó después? Sencillo, perdieron todos los juegos restantes y quedaron eliminadas. Finalizaron con foja de 7-10.

Round Robin 2008-2009
Con un equipo prácticamente similar al de la temporada anterior (2007-2008) en que ganaron la corona, las Águilas Cibaeñas regresaron a las semifinales  del torneo 2008-2009. Pero esta vez, a diferencia de sus gloriosas páginas de triunfos durante sus dos últimas décadas, la historia del combinado santiaguero se escribió con un saldo negativo de 2 victorias y 16 reveses. Lo que había sido puros cuentos de hadas para los amarillos de repente se volvió en una pesadilla siniestra. Ese pésimo 2-16 fue, sin temor a equivocaciones, el peor y más indigno round robin jugado por los cibaeños. Otro conjunto de la región norteña llegó a la serie final en su lugar: los Gigantes del Cibao.
Estrellas y Toros, grandes perdedores del nuevo milenio
Las Estrellas Orientales podrán tener cuatro décadas sin ganar un campeonato, pero hay que ser realitas: Ellos al menos clasificaban dos o tres veces por década a series finales, sin embargo, en este primer decenio del siglo 21 (2001-2010) no fueron a ni una. Esta ha sido la época más horrenda en la historia de este conjunto. Lo más cerca que estuvieron fue durante el Round Robin del 2002, pero cayeron vencidas el último día de la jornada y por medio juego debajo de los Tigres se quedaron cortas.
Otro gran fracasado en los primeros diez años de este nuevo milenio fueron los Toros del Este, equipo que no llegó a ni una serie final. El que conoce la historia sabe que los Azucareros fueron finalistas en su primera década (de los ochenta), en la estación 1984-85 y dos veces en los 90, en las temporadas 1992-93 y 1994-95, en esta última ganando la corona.
EO en serie finales por décadas
En los 50
1954 Campeones
1957-58 Finalistas
En los 60
1967-68 Campeones
1968-69 Finalistas
En los 70
1972-73 Finalistas
1974-75 Finalistas
1979-80 Finalistas
En los 80
1981-82 Finalistas
1986-87 Finalistas
1987-88 Finalistas
En los 90
1991-92 Finalistas
1995-96 Finalistas
1999-2000 Finalistas
En década 2001-2010
No fueron
Toros del Este en series finales por décadas
En los 80
1984-85 Finalistas
En los 90
1992-93 Finalistas
1994-95 Campeones
En década 2001-2010
No fueron 


Agradecimiento:
Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Qué provocó la dinastía Águilas-Licey desde 1995-96 al 2008-09?

Por Iván Ottenwalder

Los Tigres del Licey y Águilas del Cibao establecieron un imperio desde la temporada 1995-96 hasta el 2008-09. ¿Cómo sucedió esto?
A esta interrogante no hay que darle tantas vueltas. Si revisamos la historia caemos en la cuenta que fue la incapacidad ganadora de los demás equipos de la liga: Toros del Este, Estrellas Orientales, Gigantes del Cibao y Leones del Escogido lo que dio al traste con esta dinastía de 14 años.
En varias ocasiones de series finales Águilas y Tigres no necesariamente fueron los favoritos ante sus adversarios, pero se impusieron, y en otros casos hay que reconocer que hubo golpes de suerte que beneficiaron a estos dos titanes del béisbol criollo.
Vemos como en la gran final entre Águilas y Estrellas de 1995-96 un traumático error de Víctor “Liquito” Rosario, en el cuarto juego, mató las esperanzas de las Estrellas Orientales de regresar y eventualmente cambiar el rumbo de la serie. En la final de 1998-99 los Leones del Escogido, ampliamente favoritos para vencer a los Tigres, echaron a perder el noveno y decisivo juego de la serie con errores de la defensa; a esto hay que sumarle que unos batazos mal conectados por bateadores del Licey se convirtieron en hits.
En la final de 1999-2000 las Estrellas Orientales estuvieron a punto de hacer el milagro, pero en el séptimo y decisivo partido en el estadio Cibao dejaron muchos corredores en posición anotadora y NUNCA apareció el batazo oportuno. Empataron a dos vueltas en la novena entrada pero todo se quedó ahí.
En la final del 2000-01, los Leones del Escogido, teniendo un equipo superior al de las Águilas Cibaeñas, no las pudieron vencer y la ofensiva se les apagó en los juegos cuarto, quinto y sexto.
Para el Todos contra Todos de la estación 2001-02 las Estrellas Orientales tuvieron un equipo de ensueño, una maquinaria demoledora en bateo y pitcheo capaz de despertar la envidia de muchos conjuntos en el mundo. Ellos batearon consistentemente, produjeron carreras, pero fueron incapaces de derrotar el último día del calendario a unas Águilas Cibaeñas, ya clasificadas, que salieron al terreno con sus jugadores de la banca, con un equipo categoría C.
Hay que hacer un paréntesis para señalar también, la forma irresponsable como los peloteros de las Águilas les jugaron el penúltimo día del Round Robin a los Tigres del Licey, en un partido efectuado en el parque Quisqueya. Mucha gente de la crónica deportiva y aficionados al deporte se dieron cuenta del juego bochornoso y medalaganario que emplearon los Cibaeños ante sus rivales históricos. Días antes, varios jugadores de la novena cibaeña, entre ellos Alberto Castillo, llegaron a decir que preferían una serie final ante los Tigres del Licey.
En el Round Robin de la campaña 2006-07 los Gigantes del Cibao fue el primer conjunto en ganar diez partidos, para luego perder de manera espantosa los últimos cinco del calendario.
En el Round Robin del torneo 2007-08 las Estrellas Orientales fueron los primeros en ganar siete partidos, pero luego se les apagaron los bates, perdiendo el resto de los juegos que les quedaban. A esto hay que agregarle, descuido de la gerencia oriental de no llenar algunos huecos: se necesitaba de un bateador importado de poder y otro lanzador abridor.
Y por último, en la serie final del 2008-09 los Gigantes del Cibao, además de que fueron perjudicados por un mal arbitraje en el primer partido, fueron incapaces de ganar al menos UN juego. Ellos tenían un equipo ofensivo y con poder.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Estrellas Orientales pueden romper némesis ante Águilas Cibaeñas en serie final



Por Iván Ottenwalder

Las Estrellas Orientales podrían terminar la temporada regular del torneo 2010-11 con su mejor palmarés en victorias y derrotas en muchos años.

Incluso, mejor que el negativo récord de 23-26 con que clasificaron en la estación 2007-08.

Este equipo ha demostrado que puede producir muchas anotaciones en el juego. Su picheo de relevo ha mejorado sustancialmente y un ejemplo digno de admiración ha sido el serpentinero Jesús Colomé.

Cayendo de golpe ahora en el tema central, sobre la rivalidad de las Águilas Cibaeñas y las Estrellas Orientales en series finales, quiero expresar mi punto de vista.

Es cierto que las cuatro veces que las Estrellas se han medido a las Águilas en series finales, todas han sido victorias aguiluchas. No lo discuto.

Es cierto también que tres de esos cuatro campeonatos las Águilas lo conquistaron en el estadio Tetelo Vargas de San Pedro de Macorís. No lo discuto.

También es cierto que en esas cuatro coronas amarillas han ocurrido dramatismos adversos al equipo de San Pedro de Macorís, y porqué no decirlo, hasta golpes de suerte. Las Águilas han tenido varias veces el santo en la espalda. Eso no se discute.

¿Que en esta temporada las Estrellas han jugado mejor pelota que las Águilas, que han tenido mejor bateo colectivo, que un mal arbitraje en Macorís perjudicó a los Orientales en un desafío, que unos errores estúpidos de la defensa verde en un juego en Santiago le negó una eventual victoria? Eso tampoco se discute.

¿Que si las Águilas clasifican al round robin podrían entrar a juego Miguel Tejada, Melky Cabrera y Fausto Carmona? Eso puede ser verdad. Pero, ¿entrarían en plenitud de forma? ¿No necesitarían de dos o tres semanas para ponerse en ritmo? Eso le pasó a Eugenio Vélez cuando entró a juego, que necesitó dos semanas para que su bateo arrancara.

Tejada, Cabrera y Carmona no son dioses inmortales. Es más, la producción ofensiva de los dos primeros en Grandes Ligas ha declinado considerablemente.

Voy a ser honesto. Creo y confío más en un Alex Valdez, Eugenio Vélez, Argenys Reyes, Félix Pie, Michael Martínez, Pablo Ozuna, Radhamés Liz y quizás me falten otros, que sí han contribuido por la causa de su escuadra desde el inicio de la temporada que unos peloteros que vengan dizque a jugar a última hora, que, reitero, les puede llevar tiempo ponerse en forma.

Por todo esto, sostengo que: en caso de producirse un escenario de serie final entre las Águilas Cibaeñas y las Estrellas Orientales, los de San Pedro de Macorís podrían romper de forma convincente su némesis ante los de Santiago.
La historia es una cosa, pero hablemos de la actualidad.

viernes, 3 de diciembre de 2010

A todo Rijo le llega su Pupo Brito

José Rijo.
Por Iván Ottenwalder
 
Desde finales de los ochenta y principio de los noventa los Tigres del Licey tuvieron en su roster de jugadores a uno de los pitchers más sensacionales del béisbol dominicano: José Rijo.

Un lanzador derecho con muy buena mecánica para dominar a la oposición. En su carrera de 14 años en las Grandes Ligas tuvo marca de 116 victorias y 91 derrotas con efectividad de 3.24.

El momento climax de su carrera fue cuando obtuvo el premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1990 en que los Rojos de Cincinnati vencieron a los Atléticos de Oakland por barrida de 4-0.

En ese playoff final el récord de Rijo fue 2-0, 14 ponches y efectividad de 0.59 en 15.1 entradas lanzadas.

Fue un pitcher de mentalidad ganadora. En la liga dominicana registró marca de 8-16 en 240.1 innings lanzados, 163 ponches, permitió 86 carreras limpias y su efectividad fue 3.22.

Bernardo Brito. Temporada de novato, 1985-86
Rijo fue determinante en dos series finales ganadas por Licey: la de la campaña 1990-91 y la de 1993-94. En ambas ganó un partido para colocar la final 3-1 a favor de los felinos, quienes posteriormente dieron el rematazo final para coronarse campeones. ¿De no haber lanzado Rijo en esas dos series, hubiese perdido el Licey? Nadie lo sabrá, pero hay que reconocer que los Tigres desataron una gran ofensiva en esas finales, de modo que, así como se puede decir una cosa, también la otra.

Así como caen todos los imperios, como a Napoleón le llegó su derrota en Waterloo, a José Rijo también le tocó su día. Su época de esplendor llegaría a su fin cuando en un crucial partido de la serie regular de la temporada 1994-95, escenificado viernes por la tarde en el estadio Quisqueya, y donde Licey se jugaba la vida, el poderoso bateador designado de las Estrellas Orientales, Bernardo “El Pupo” Brito, le conectó un soberbio cuadrangular válido para dos anotaciones en la primera entrada. En ese mismo episodio, pocos minutos después, por discutir el conteo de las bolas y strikes, Rijo fue expulsado del partido por el árbitro de home. El Licey terminó perdiendo ese juego y sus esperanzas clasificatorias se desvanecieron.

A principio de esa temporada el Licey había enviado a Bernardo Brito a las Estrellas Orientales a cambio del receptor Francisco Cabrera. En esa negociación los Orientales salieron ganando, pues “El Pupo”, con su bateo de poder, contribuyó a la clasificación de su equipo, mientras Francisco Cabrera hizo un aporte prácticamente nulo para Licey, que quedó en último lugar de la tabla de posiciones.

El mismo Brito confesó que le afectó bastante y hasta lloró de rabia cuando los Tigres, el equipo de casi toda su vida, lo cambió para las Estrellas, sin embargo, una vez en las filas del conjunto verde, prometió vengarse, y lo cumplió. Descargó fuertes batazos contra el picheo azul y de los otros conjuntos de la liga. Esto le valió para ganarse la ovación de todos los aficionados del equipo Oriental, quienes lo vitoreaban y le hacían sentirse querido en su nueva casa.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Águilas y Licey, el Jason y Freddy Krueger a quienes hay que vencer

Por Iván Ottenwalder

Como una película de espanto, así parecen todas las temporadas de béisbol invernal en la República Dominicana, donde los equipos Águilas Cibaeñas y Tigres del Licey, sean o no los favoritos de los expertos analistas, nunca mueren tan fácil.


Primero sucedió en la década de los setenta cuando estos dos colosos dominaron aplastantemente a sus adversarios: Estrellas Orientales y Leones del Escogido. Aquella vez los terribles verdugos del béisbol criollo, Águilas y Tigres, ganaron 5 campeonatos cada uno.


La pesadilla resurgió durante el período 1996 al 2009, cuando las Águilas se llevaron la copa en 9 ocasiones y los felinos en 5.


Es que estos conjuntos han sido el eterno tormento para los demás de la liga. Las Águilas han sido como el Jason Vorhees, el abominable monstruo que asesina a todos los vacacionistas del Campamento Lago Cristal y el Licey como el Freddy Krueger del guante con cuchillas que mata en el sueño a todos los adolescentes de un pequeño pueblo.


Estos dos personajes, del cine de los ochenta, luego de morir resucitan, continuando así la pesadilla en un próximo capítulo.


Las Águilas y Licey llevan 20 campeonatos cada uno, siguiéndole detrás los Leones con 13, las Estrellas con 2 y los Toros del Este con apenas 1.


En la presente temporada 2010-11 los equipos Toros, Estrellas y Leones ocupan los mejores puestos en la tabla de posiciones en cuanto a juegos ganados y perdidos, sin embargo, las Águilas, el Jason personificado, ya están en la cuarta posición, amenazando con llegar a la postemporada. El Licey, el Freddy Krueger que provoca pesadillas a los demás conjuntos, ocupa el quinto lugar, pero apenas a uno del cuarto.


Podríamos ser testigo, durante el resto de la temporada, de una feroz lucha por el cuarto puesto entre las Águilas y los Tigres, la batalla de Jason contra Freddy enfrentándose cara a cara.


Tengamos en claro una cosa: las Águilas y Tigres no han muerto, aún viven, aunque hayan equipos que actualmente estén jugando mejor pelota que ellos. En pocas palabras, si los demás quieren triunfar tendrán que matarlos, vencer a Jason y a Freddy, las terribles pesadillas de cada año.


De hecho, quiero que los maten. Deseo que otro conjunto, de los que tienen muchos años sin ganar, se coronen campeones. También les desearía éxitos a los Gigantes del Cibao, que nunca han conquistado un título…y el esfuerzo, lo han hecho.


¡Preparémonos!, esta recta final de la serie regular dará mucho miedo por la lucha clasificatoria. De momento no me gusta lo que estoy observando en las Estrellas Orientales, conjunto que comenzó muy bien, pero que se le ha caído el picheo abridor y de relevo. Deben despertar si quieren clasificar.


Los Toros son los que lucen más cómodos en el standing, con sus 18 victorias, pero tampoco pueden dormirse; deben cuidarse de una potencial mala racha, que a cualquiera le puede venir. El Escogido, con un material menos estelar que el de la campaña anterior, deberán ganar los partidos importantes en su afán por llegar al round robin; los Gigantes por salir de la última posición y el resto, como bien señalé anteriormente, podría ser una espeluznante y titánica batalla entre Águilas y Tigres, por la cuarta plaza clasificatoria.


La situación se pone interesante pero al mismo tiempo aumenta el pánico. Le restan 20 partidos a cada equipo y aún hay tiempo de hacer los ajustes necesarios. Pero ¡cuidado con el lobo!

Campeonato Estrellas Orientales 1967-68

Por Iván Ottenwalder
Para quienes recuerdan aquel heroico momento en que las Estrellas Orientales se coronaron campeonas de la temporada 1967-68. Los que aún no habían nacido, que disfruten de las imágenes.


Larry Dierker, Jugador Más Valioso de la serie
final, es vitoreado por los fanáticos

Tony Pacheco, dirigente campeón,
aclamado por la multitud

Ricardo Carty, festeja con fanáticos

Página del periódico Listín Diario


Caricatura del elefante verde,
con la corona de campeón

La Sultana del Este no durmió esa noche

El pueblo gritó a viva voz, "Estrellas Campeón"

Fanaticada oriental se lanzó al terreno de juego
del Tetelo Vargas, luego del último out.

Fánaticos, con ataúd, simulan entierro del león
del Escogido.


Rafael Antún ofrece declaraciones a la prensa

 
Fuentes: Periódicos El Nacional de ¡Ahora! y Listín Diario, febrero de 1968.