domingo, 29 de junio de 2014

El éxito de EUA, creer en el mito y lo imposible



Por Iván Ottenwalder

Recuerdo a la edad de 11 años, en octubre de 1986, como aquellos milagrosos Mets de Nueva York se salvaron de la derrota en el sexto juego de la Serie Mundial. Si perdían aquel memorable partido se acababa todo y los Medias Rojas de Boston hubiesen sido los campeones. No ocurrió así, el equipo neoyorquino ganó, forzó un séptimo juego en su parque del Shea Stadium y, con un empuje y envalentonamiento indescriptibles, se impusieron ante los bostonianos, titulándose campeones mundiales. Aquel famoso clásico de octubre de las Grandes Ligas me lo tiré por televisión, ya que mis padres me habían dejado solo en casa.

Aquello era la década de los 80 del siglo XX y los Estados Unidos de Norteamérica eran la potencia número uno prácticamente en todo. Inteligentemente sus medios de comunicación se encargaron de vender, al igual que hoy, sus grandes hazañas políticas, deportivas, artísticas, tecnológicas, educativas y de todo el quehacer profesional, como símbolo de poder y grandeza. Los boxeadores Marvin Hagler, Sugar Ray Leonard, Thomas Hearns y Mike Tyson; los Boston Celtics de Larry Bird y Los Ángeles Lakers de Magic Johnson; sus estrellas del Tenis; de Fútbol Americano; los cantantes Michael Jackson y Madonna; los famosos actores de Hollywood; las ropas de marca; juegos educativos; Disney World; sus famosas y acreditadas universidades, las computadoras de Apple e IBM, entre un bastión de cosas más, era considerado como lo mejor del mundo. Para ser más exactos, aquello, no solo en EUA, sino para gran parte de la humanidad, era el mundo.

¿Y acaso todo eso era cierto?
 
Para ser sinceros, es difícil dudar que no lo fuera. Casi toda actividad en EUA cuenta con un gran respaldo logístico y financiero. Los gobiernos y empresas estadounidenses invierten en su gente y lo hacen con apego y responsabilidad. Eso puede explicar el por qué de tantos genios, de tanta calidad y excelencia, de tanto predominio.

La historia de EUA, en diversos géneros, está llena de grandezas. Por ejemplo, en deporte, el dominio absoluto en juegos olímpicos durante muchas décadas; en literatura, los grandes escritores y premios Pulitzer. En cada aspecto que se analice los estadounidenses brillan por su dominio y presencia.

Creer en el mito, en lo imposible

¡Vivan los sueños! ¡Arriba las utopías! Todo es posible de alcanzar, hasta lo más impensable. El horizonte no tiene límites. En EUA la mayoría de profesionales de la conducta humana, entrenadores deportivos, políticos y gerentes empresariales llevan esto como una máxima. El “pon los pies sobre la tierra” de América Latina no tiene cabida en el sueño americano. En el país del Tío Sam lo que vale es soñar, ser creativos, locos emprendedores. Al más de lo mismo hay que derrotarlo con nuevas ideas. Es ahí donde deriva el mito de los Estados Unidos.
 
Es obvio que en una nación donde los ciudadanos posean un espíritu tan competitivo, así de competentes y espectaculares se reflejarán sus resultados.

En el deporte

No pensar jamás, mientras aún haya posibilidad, que la causa está perdida. La serie mundial ganada por los Mets a Boston es tan solo un botón. Andre Agassi y Pete Sampras, en el Tenis, nunca dieron una batalla por perdida y por eso, en la década de los 90 del siglo pasado, dominaron el escenario tenístico mundial. Las hermanas Venus y Serena Williams, en esta centuria, han dejado impresa su gallardía en el Tenis femenino. Michael Jordan, considerado el mejor baloncestista de todos los tiempos de la NBA, ayudó a los Bulls de Chicago a ganar seis campeonatos. Tiger Woods fue amo y señor del Golf. ¿Y quién no recuerda a los Bravos de Atlanta (The Americas Team) de los 90?
 
Es evidente que mientras más atletas sean entrenados para creer en lo imposible y en la magia, habrá más equipos de místicas ganadoras. Al deportista de cualquier competición no solo basta con trabajarle las habilidades y pulirle el talento, sino también la parte emocional. Por eso es que en EUA siempre veremos jugadores y equipos fuera de serie. En este mundial de fútbol pudimos observar como una selección estadounidense venció a la de Ghana 2-1 y estuvo muy cerca de vencer a la de Portugal cuando apenas faltaban algunos segundo para finalizar el partido. Aquel juego finalizó empatado 2-2.

Si ahora, en octavos de finales, el onceno de los Estados Unidos logra vencer en su disputa al favorito de Bélgica, de seguro que los medios de comunicación del gigante norteño venderán esta proeza como epopeya histórica …no importa si luego los eliminen en cuartos de finales. Las plumas más brillantes de EUA se jactarán en resaltar ese hecho, de explicarle al mundo algo así como “vencimos a un gigante y avanzamos a cuartos de finales. Somos una selección en evolución y, es posible, que un gran sueño como la copa del mundo no esté tan lejos como otros piensan. Si podremos”.


El soccer, como le llaman al fútbol los gringos, cada vez gana más terreno entre el público y los que gustan practicar este deporte en EUA. Muchas escuelas públicas y universidades poseen campos para este deporte. La Major League Soccer (MLS), que nació en 1993, se consolida como una de las ligas futbolísticas más fuertes y rentables del continente americano.

Estados Unidos, además, ha ganado en cinco ocasiones la Copa de Oro de la Concacaf (1991, 2002, 2005, 2007 y 2013) y disputó, en 2009, la final de la Copa FIFA Confederaciones ante Brasil. El revés fue por un gol, 2-3.

¿Acaso no refleja todo esto mística ganadora? Naturalmente que sí. Independientemente de que seamos pro o anti EUA, el raciocinio no se debe perder. Esos campeonatos, en un deporte como el fútbol, que no es el más popular entre los estadounidenses, es otra buena explicación.

El atleta promedio de EUA, en cualquier deporte, ha sido entrenado para la excelencia, para la perfección, pero sobre todo, para creer, soñar en lo imposible, en el We still believe (Aún creemos). Esa es la razón de los milagros, de los mitos y ensueños de esa gran potencia mundial.

Yo también creo en el mito: sueño con ganar muchos premios, trofeos y medallas en el scrabble en español. Por cierto, este maravilloso juego de palabras, del cual se han vendido más de 150 millones de unidades en todo el mundo y en varios idiomas, fue obra maestra de dos genios estadounidenses que trascendieron, que vieron más allá del horizonte, que creyeron y soñaron: Alfred Butts y James Brunot. Gracias a ellos, hoy tengo un pasatiempo favorito. El scrabble es el número uno de mi vida.

I believe, too.

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