viernes, 28 de diciembre de 2012

Mundial de scrabble a bordo de un crucero


Por Iván Ottenwalder

En mi última publicación titulada El horizonte luminoso del scrabble escribí sobre la necesidad de llevar a cabo nuevas estrategias de cara al porvenir del scrabble.

Hice una síntesis acerca de la historia de este juego, haciendo hincapié en todas sus etapas hasta nuestros días.

Cité las conquistas logradas en el decenio del 90 del siglo XX y de la primera década del XXI.

Propuse ideas para los años próximos, las cuales si se trabajan con mucho esmero, pueden ser llevadas satisfactoriamente a ejecución a mediano o largo plazo.

Y aprovechando una de esas ideas, la cual trataba de que en el futuro se pudieran habilitar salones para jugar al scrabble en los cruceros y hoteles, quiero aprovechar la ocasión, que me ofrece la Internet, para proponer la realización de un mundial de scrabble a bordo de un moderno crucero.

La iniciativa puede que le resulte descabellada a muchos, dado que no todos los jugadores de scrabble tienen el poder adquisitivo para darse el lujo de costearse los gastos que conlleva una travesía en un crucero. Esto de momento es cierto, pero no debe ser motivo para dejar de soñar, para luchar por el mayor de los esplendores de nuestro juego gramatical.

Ya en el 2011 se efectuó un torneo de Poker en el barco Monarch of the Seas.

No es descartable que en pocos años (podríamos exagerar diciendo también dentro muchos) los organizadores de la Federación Internacional de Scrabble en Español (FISE) se animen a realizar las conexiones de lugar con alguna empresa turística trasatlántica para que el mundial de scrabble a bordo de un barco se haga realidad. Obviamente que para ello se deberá negociar un paquete todo incluido por los seis o siete días que dure el evento. Existen muchas ofertas en el mercado, buques de todos los tamaños y rutas que van desde 5 días hasta un mes.

¿Qué se puede hacer ahora?

Planificar. Realizar algún tipo de sondeo entre todos los jugadores, para determinar si sería factible llevar a cabo algún mundial a bordo de un crucero. Debe ser un tipo de encuesta que contenga un abanico de preguntas vitales que nos de una panorámica acerca de la realidad económica de los jugadores.

Si el sondeo es favorable, entonces se procede a la elección y fijación de un año determinado para la celebración del certamen.

Habrá que desarrollar también una campaña de difusión masiva, usando para ese fin: radio, televisión, redes sociales, blogs y páginas webs.

Y ya para terminar, me atrevo a dar por sentado, que si se llegase a un acuerdo, en que la compañía trasatlántica establezca tarifas razonables por participantes, este mundial sería un éxito rotundo.

martes, 25 de diciembre de 2012

El horizonte luminoso del scrabble

Por Iván Ottenwalder

A finales de los años 40 del siglo XX el estadounidense Alfred Mosher Butts delegó en su amigo James Brunot la producción del pasatiempo del scrabble. Brunot tenía como encomienda hacer que este juego calara en la gente, lograr del invento de su entrañable amigo, una realidad.

Para ello modificó y simplificó algunas de las reglas del juego. Fabricó cientos de unidades en madera (tableros, y fichas) y las distribuyó entre algunos de los amigos.

Durante el 1949 logró vender 2251 juegos, pero no tuvo márgenes de ganancias, llegando a perder cuatrocientos cincuenta dólares.

Pasaba el tiempo, llegó el año 1952 y las pérdidas aumentaban. Los resultados no se veían. Brunot entristeció y decidió, junto a su esposa, tomar unas vacaciones de verano, por un tiempo determinado.

Cuando regresó a su casa, en Newtown, Connecticut, él y su mujer se encontraron con tamaña sorpresa: una avalancha de pedidos, producto de las recomendaciones que daban las personas que anteriormente habían adquirido las primeras unidades del juego.

La emoción de los Brunot fue gigante. Se mudaron a un colegio abandonado cercano a su casa. Lograron vender, a finales del 1952, 37,000 unidades del scrabble. Y no todo se quedó ahí, Jack Strauss, el presidente de las tiendas Macy's de Nueva York, quien aprendió a jugarlo durante sus vacaciones, llevó a cabo una campaña de promoción que cautivó a miles de personas. Brunot había conseguido una importante victoria en su vida y el scrabble ganado su primera batalla.

El juego empezó a venderse en mucha tiendas de los Estados Unidos y traspasó las fronteras. Proliferó en todo el mundo, llegando a traducirse a varios idiomas.

Durante los años 60, 70 y 80 el scrabble, aunque tuvo mucha demanda, se mantuvo estancando como un juego hogareño. El panorama empezaría a cambiar a principios de la década de los 90, cuando se efectuaron los primeros mundiales en el idioma inglés. También, en ese decenio, se efectuaron los primeros mundiales en francés.

En 1997, organizado por la empresa Mattel, se organizó el primer mundial de scrabble en español, en Madrid, el cual fue ganado por el español Joan Manchado.

Sin dudas, hay que reconocer que los 90 del siglo XX ha sido la época de la gran revolución del scrabble. En ella surgieron los primeros clubes organizados.

Pero más exitoso ha sido el nuevo milenio (siglo XXI). En esta etapa es donde más se ha expandido este deporte gramatical y donde más asociaciones, federaciones y clubes han nacido. Hoy, la Web está llena de blogs y portales sobre este famoso juego.

En la actualidad el scrabble está muy bien asentado en el mundo. En algunos países de África, como Senegal, se ha convertido en una pasión desbordante. Sus mejores exponentes son recibidos como héroes nacionales cuando ganan campeonatos regionales o mundiales en la versión francesa.

En esa nación, como en algunas del continente asiático, importantes periódicos dedican columnas y artículos a este pasatiempo. Ya en países como Argentina, Venezuela y otros de Suramérica, algunos programas de televisión han ofrecido entrevistas a destacados jugadores.

Aunque los últimos 20 años han sido de grandes conquistas aún queda un futuro luminoso por recorrer. Hace falta otro boom, nuevas estrategias, que seguro ya algunos genios del scrabble las tienen ideadas. Se necesitará de una difusión y promoción masiva del juego (incluyendo sus torneos) en la televisión y la radio, insertarlo en los currículos escolares como materia opcional, desarrollar torneos intercolegiales e interuniversitarios y crear publicaciones impresas, como por ejemplo, alguna revista. Todo esto podría desencadenar en un entusiasmo sin parangón jamás visto en el scrabble.

Es hora de potencializar el clima favorable existente. Cada día son más los que se integran al scrabble, los que se apasionan, los que quieren competir, y eso, de alguna manera, debe ser aprovechado por todas federaciones y asociaciones.

La batalla hay que ganarla con los niños y adolescentes, pues el futuro y la permanencia del juego gramática (así he bautizado al scrabble) dependerá de las generaciones más jóvenes. Ellos son el relevo del mañana.

En los torneos nacionales de cada país se debe comenzar a otorgar algún premio monetario a los campeones y subcampeones, como se hace en los mundiales, aunque al principio la suma de dinero obtenida no sea tan ambiciosa. Con el transcurrir del tiempo esta podría ser incrementada a escala.

Otra iniciativa sería que los clubes de scrabble que lo deseen visiten las importantes plazas comerciales, donde sus miembros, en un espacio ideal, puedan jugar entre sí, despertando la curiosidad de los visitantes. Asimismo, estos clubes harían un gran aporte impartiendo charlas en las escuelas sobre este maravilloso juego.

Tengo muchos sueños para mi scrabble. Sueño con que algún día los cruceros y los grandes hoteles del planeta dispongan de salones para jugarlo. La demanda estaría más que presente.

Sueño con que se fomenten los torneos infantiles de scrabble entre los condados, los estados y las provincias.

Sueño por el avance, para que lo ya conseguido no se estanque y para que las grandes iniciativas no se queden en las utopías.

Brindo en esta Navidad por el éxito en potencia que tiene nuestro scrabble.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Injusticia: seguros médicos no cubren fármacos dermatológicos

 Foto genérica de una paciente atópica.
Me dispensa toda la comunidad escrabblera internacional. En este momento dejo el scrabble a un lado para expresar un tema que debe abordarse en la República Dominicana y que me compete junto a otras personas.


Por Iván Ottenwalder

Soy atópico desde niño. Padezco de una alergia de piel denominada dermatitis atópica, por la cual he tenido que llevar tratamientos médicos prácticamente toda mi vida.

Durante la infancia y adolescencia fueron mis padres que me costearon los medicamentos (humectante, crema dermatológica y antialérgicos); hoy soy yo quien los compra.

Lo que se ha logrado en este siglo XXI en materia de salud, que fue una conquista para el país, no tomó en cuenta a los sufridos pacientes atópicos. Simplemente, nuestras cremas y humectantes especiales, que son muy caros, no tienen cobertura en ningún seguro médico de la República Dominicana. Solo los antialérgicos. Pero todos sabemos que con tan solo antialérgicos no se cura una dermatitis atópica o cualquier otro tipo de enfermedad de la piel.

No tengo quien me defienda; mis iguales tampoco. Todo es culpa de una clase médica que solo piensa en el afán de lucro, sin considerar las necesidades de los enfermos.

No quiero decir con lo señalado, que las aseguradoras y laboratorios de fármacos clínicos dejen de ganar dinero, claro que no, ¡pero al menos sean más dolientes! Entiendo que nadie quiere ser pobre, lo veo bien, pero es antiético pensar ganarse todo el dinero del mundo amparándose en una estructura inhumana, que permite que mucha gente muera y, por otro lado, mantiene enfermos a personas que no cuentan con suficientes recursos monetarios para tratarse su enfermedad.

Puedo pagarme mis medicamentos porque trabajo, aunque no devengue una fortuna. Pero sea como sea, es un hoyo que se le abre a mi presupuesto en gasto de medicinas dermatológicas.

Si la dermatitis atópica y otras afecciones de la piel están consideradas enfermedades, ¿cuál es el problema de que los seguros médicos de este país no puedan cubrir un porcentaje considerable de medicamentos para la piel?

lunes, 3 de diciembre de 2012

No dejemos que caiga nuestra casa: todos unidos con ReDeLetras

Por Iván Ottenwalder


En las últimas semanas me ha agobiado la tristeza. Mucho. El portal www.redeletras.com, que reúne a cientos de miles de jugadores de scrabble de todo el mundo, está navegando en las turbulentas aguas de la crisis financiera.

Mediante anuncios en pantalla, que a diario nos informan de dicha crisis, nos hemos enterado todos los ciberjugadores de ReDeLetras. Esto provocará que la administración se vea obligada, a partir de enero del 2013, a subir la tarifa crediticia mensual, de US$8.50 a US$9.99.

La medida no es simpática, lo sé. También lo saben sus operadores. Pero debemos estar claros que, una desaparición de este portal, nacido en los inicios del siglo XXI, dejaría un gran vacío en la vasta comunidad del scrabble en español. ¿Cuántos latinos y personas de otros países que hablan español se verían imposibilitados de jugar a diario el scrabble que tanto les apasiona?

A usted, que me está leyendo, no le conviene la extinción de www.redeletras.com. Y aunque haya un club en la ciudad donde vive, la cosa no sería igual. En los clubes más famosos de scrabble los participantes suelen reunirse apenas UNA VEZ por semana o quizás dos, sin embargo, en ReDeLetras, se puede jugar todos los días, dependiendo de los meses que haya pagado el usuario.

Hablar de ReDeLetras es referirse a una gran escuela del scrabble, que ha enseñado a numerosas generaciones en este pasatiempo. Quien suscribe ha sido un orgulloso beneficiado.

En mi caso, sin lecturas y scrabble la vida no tuviera mucho sentido. Por eso seguiré pagando para que nuestro querido portal siga con vida y se recupere en lo financiero.

¿Cómo se sentiría usted si mañana le quitan al menos tres de sus aficiones favoritas? ¿Contento? Claro que no.

Si un pariente necesita tratamiento hospitalario haría lo que esté a mi alcance para cooperar. ReDeLetras es como un gran familiar nuestro, gracias a él aprendimos a jugar scrabble o a ser mejores jugadores. Nuestras mejores técnicas de juego se la debemos; grandes momentos de emoción, también se lo debemos. Esta página web ha parido los MEJORES EXPONENTES del scrabble en español. De ReDeLetras ha germinado la semilla de los grandes campeones de los torneos presenciales: nacionales, regionales y mundiales. Insto a todos los que forman parte de esta red, ser agradecidos.

Las convicciones se mantienen, no se reniegan, y todos los que jugamos este maravilloso deporte gramatical, que es el scrabble, lo hacemos por convicción.

Quiero que mi pariente se sane, que tenga vida eterna, hasta el fin del mundo. Escrabbleros de todo el mundo, ¡todos unidos! ¡Hagamos causa común! ¡A mantener nuestras convicciones! ¡A defender nuestra apasionante afición! ¡Salvemos a ReDeLetras! A partir de enero del 2013 sigamos jugando con entusiasmo. Si así lo hacemos, desde ya, tenemos ganada la batalla.

¡Sigamos en nuestra casa!