domingo, 2 de febrero de 2025

El béisbol dominicano de antes (décadas del 20 y 30 del siglo pasado)

Cuando el empate existía, pero no decidía


Por Iván Ottenwalder

Siempre se ha entendido por empate una situación de igualdad en la que nadie gana o pierde. No existe la victoria o el revés en las relaciones interpersonales o las competiciones. Acorde a la Real Academia de la Lengua Española es la acción y el efecto de empatar.

En los deportes, el empate suele producirse con mucha frecuencia en situaciones ocasionales cuando, los partidos aún no han terminado. Sin embargo, vemos que en disciplinas como el fútbol (soccer) un partido puede terminar empatado luego de completados los dos tiempos regulares de 45 minutos más el complemento que añada el árbitro principal. ¡Y en ese deporte el empate sí importa! Puede generar puntos para la clasificación de cualquier equipo aunque, menos que si se tratase de una victoria.


En el ajedrez se tiene el concepto de tabla que no es más que un empate entre dos adversarios. En el scrabble, conocido como palabras cruzadas también existe el empate o tabla. Y ese empate también genera puntos.

¿Y en deportes como el béisbol existe el empate? Sí, pero momentáneo, no definitivo. Un partido de béisbol, puede vivir momentos de empate durante el trayecto del juego pero, al final, uno de los dos contendientes debe ganar. Lo mismo pasa en el baloncesto y en el voleibol. No ocurre igual en el boxeo pues, los jueces, luego de terminada la pelea, pueden considerar la posibilidad de declararla como un empate.

Un dato asombroso es que, en los años 20 y 30 del siglo XX, existía el empate en el béisbol dominicano jugado en los estadios antiguos como: Hipódromo La Primavera, Gimnasio Escolar, Oriental Park y el Enriquillo Park. ¿Servían de algo esos empates? No. Bien se sabe que, en el béisbol cuentan las victorias y las derrotas, no así las medias victorias. ¿Por qué se producían entonces esos empates? Por culpa de la oscuridad bien entrado el atardecer. Entiéndase, para que se tenga una idea de la época, no existían las farolas eléctricas propias de los estadios modernos que surgieron post 1955 en la República Dominicana. Si un partido llegaba igualado al noveno inning o se extendía a entradas extras y, no se podía seguir jugando producto de la oscuridad que generaban, digamos, las 6:20 de la tarde o más allá, entonces la duela se declaraba como un empate que, ni sumaba ni restaba a uno u otro equipo. En aquellos años – del béisbol romántico como se le llamaba – los partidos debían comenzar bien temprano. Solían jugarse a partir de las 10:00 am y, por las tardes a partir de las 2:30 o las 3:00 pm.

Torneo de 1924 (4 empates)

En un torneo de béisbol puramente capitalino entre los conjuntos de los Tigres del Licey y los Leones del Escogido (los únicos que accionaron en aquella disputa) escenificado en 32 partidos, se produjeron 4 empates. Los Tigres se titularon campeones al ganar 14 juegos contra 13 de los escarlatas. Hubo uno que suspendió a la altura de la tercera entrada por efectos de las fuertes lluvias.

Torneo de 1929 (un solo empate)

El campeonato de 1929 fue irregular. Se desarrolló con solo tres equipos: Leones del Escogido, Tigres del Licey y, una representación de Santiago de los Caballeros, llamada “Sandino”.

Los Tigres ganaron el campeonato (11-7) mientras que, los Leones quedaron en segundo puesto (10-8). Los representantes de Santiago, o sea el Sandino, solo ganaron 3 desafíos (3-9). Muy penosa la actuación de estos últimos. En cuanto a los empates, solo se produjo uno y, fue en un partido entre los Tigres y Leones, por culpa de las lluvias caídas a la altura del tercer inning.

Torneo de 1936 (un solo empate)

El campeonato de 1936 se jugó con cuatro equipos: Estrellas Orientales, Tigres del Licey, Leones del Escogido y Sandino. Ganaron los representantes de San Pedro de Macorís (las Estrellas Orientales con el récord de 13-5), Sandino en segundo (10-9), Escogido en tercero (7-11), y Licey cuarto (6-11). Solo hubo un empate.

Torneo de 1937 (un solo empate)

Los Dragones de Ciudad Trujillo fueron los campeones del torneo beisbolero de 1937. Se impusieron sobre sus rivales de las Estrellas Orientales y las Águilas Cibaeñas. Solo accionaron tres conjuntos en aquella disputa. Los Dragones culminaron en la primera posición (18-13), las Águilas en segundo (13-15) y, en último puesto, los campeones de la temporada anterior (de 1936) las Estrellas Orientales (11-14).

Solo hubo un empate: un partido entre las Estrellas Orientales y los Dragones de Ciudad Trujillo, el cual terminó empatado a dos carreras (2-2) cuando se habían jugado once innings. ¿La razón? Oscuridad.


Fuentes:


Historia del Béisbol Dominicano. Los campeonatos profesionales de 1922, 1923, 1924 y 1929. Cuqui Córdova.

Historia del Béisbol Dominicano. El campeonato de 1937. El mejor de todos. Cuqui Córdova.

martes, 9 de abril de 2024

San Carlos, campeón baloncesto del Distrito Nacional 1980

Derrotó al equipo de Naco en seis partidos disputados en el Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto


Por Iván Ottenwalder

Primer partido
8 de septiembre 1980


San Carlos ganó el primero, 91-87.

Winston Royal, ante la defensa de San Carlos.


























Segundo partido
9 de septiembre 1980

San Carlos vuelve a ganar. Esta vez 71-58.



























Frank Prats tratando de anotar.

























Tercer partido
10 de septiembre 1980

Naco se sacude y gana su primero, con pizarra de 78-77.













































































Cuarto partido
11 de septiembre 1980


San Carlos triunfa y coloca la serie 3-1. Vence a su rival con marcador de 92-88.


























Evaristo Pérez fuertemente defendido.


























Quinto partido
12 de septiembre 1980


Naco aún vive. Ganó su partido 91 a 90.



























Evaristo Pérez lanza ante la fuerte defensa naqueña.
















































Sexto partido
13 de septiembre 1980


San Carlos gana el campeonato. Ha sido su tercera corona consecutiva. Obtiene victoria en el sexto juego por pizarra de 100 a 76.

































































































































































Fuente: Periódico El Nacional de ¡Ahora! Septiembre de 1980.
Agradecimientos: Personal del área de hemeroteca de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.

domingo, 4 de febrero de 2024

Leones del Escogido campeones temporada 1991-92

- Barrieron a las Estrellas Orientales en cuatro partidos
- Después de esa corona los escarlatas tardaron 17 estaciones en volver a ganar un campeonato. La mala racha se detuvo en la contienda 2009-10 cuando vencieron a los Gigantes del Cibao


Por Iván Ottenwalder

Dirigentes de la serie final Leones y Estrellas



















Primer partido (28/01/1992)
Estadio Quisqueya
Santo Domingo de Guzmán


Los Leones ganan el primero, 4-1.

























Junior Noboa
















































Shawn Boskie (pitcher)







































































































Segundo partido (29/01/1992)
Estadio Tetelo Vargas
San Pedro de Macorís


Escogido vuelve y gana, también por el 4 a 1.



































































Wilfredo Tejada es puesto out en home














































































Tercer partido (30/01/1992)
Estadio Quisqueya
Santo Domingo de Guzmán


Los rojos zurran a los verdes por 12 a 5.

























Wilfredo Tejada
























Cuarto partido (31/01/1992)
Estadio Tetelo Vargas
San Pedro de Macorís

¡ESCOGIDO CAMPEÓN!

Gana por marcador de 5 carreras a 2.

































¡A celebrar!







































































































































































































































Fuente: Periódicos El Nacional y Última Hora de enero y febrero 1992.
Agradecimiento: Al personal del área de hemeroteca de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.