Cuando el empate existía, pero no decidía
Por Iván Ottenwalder
Siempre se ha entendido por empate una situación de igualdad en la que nadie gana o pierde. No existe la victoria o el revés en las relaciones interpersonales o las competiciones. Acorde a la Real Academia de la Lengua Española es la acción y el efecto de empatar.
En los deportes, el empate suele producirse con mucha frecuencia en situaciones ocasionales cuando, los partidos aún no han terminado. Sin embargo, vemos que en disciplinas como el fútbol (soccer) un partido puede terminar empatado luego de completados los dos tiempos regulares de 45 minutos más el complemento que añada el árbitro principal. ¡Y en ese deporte el empate sí importa! Puede generar puntos para la clasificación de cualquier equipo aunque, menos que si se tratase de una victoria.
En el ajedrez se tiene el concepto de tabla que no es más que un empate entre dos adversarios. En el scrabble, conocido como palabras cruzadas también existe el empate o tabla. Y ese empate también genera puntos.
¿Y en deportes como el béisbol existe el empate? Sí, pero momentáneo, no definitivo. Un partido de béisbol, puede vivir momentos de empate durante el trayecto del juego pero, al final, uno de los dos contendientes debe ganar. Lo mismo pasa en el baloncesto y en el voleibol. No ocurre igual en el boxeo pues, los jueces, luego de terminada la pelea, pueden considerar la posibilidad de declararla como un empate.
Un dato asombroso es que, en los años 20 y 30 del siglo XX, existía el empate en el béisbol dominicano jugado en los estadios antiguos como: Hipódromo La Primavera, Gimnasio Escolar, Oriental Park y el Enriquillo Park. ¿Servían de algo esos empates? No. Bien se sabe que, en el béisbol cuentan las victorias y las derrotas, no así las medias victorias. ¿Por qué se producían entonces esos empates? Por culpa de la oscuridad bien entrado el atardecer. Entiéndase, para que se tenga una idea de la época, no existían las farolas eléctricas propias de los estadios modernos que surgieron post 1955 en la República Dominicana. Si un partido llegaba igualado al noveno inning o se extendía a entradas extras y, no se podía seguir jugando producto de la oscuridad que generaban, digamos, las 6:20 de la tarde o más allá, entonces la duela se declaraba como un empate que, ni sumaba ni restaba a uno u otro equipo. En aquellos años – del béisbol romántico como se le llamaba – los partidos debían comenzar bien temprano. Solían jugarse a partir de las 10:00 am y, por las tardes a partir de las 2:30 o las 3:00 pm.
Torneo de 1924 (4 empates)
En un torneo de béisbol puramente capitalino entre los conjuntos de los Tigres del Licey y los Leones del Escogido (los únicos que accionaron en aquella disputa) escenificado en 32 partidos, se produjeron 4 empates. Los Tigres se titularon campeones al ganar 14 juegos contra 13 de los escarlatas. Hubo uno que suspendió a la altura de la tercera entrada por efectos de las fuertes lluvias.
Torneo de 1929 (un solo empate)
El campeonato de 1929 fue irregular. Se desarrolló con solo tres equipos: Leones del Escogido, Tigres del Licey y, una representación de Santiago de los Caballeros, llamada “Sandino”.
Los Tigres ganaron el campeonato (11-7) mientras que, los Leones quedaron en segundo puesto (10-8). Los representantes de Santiago, o sea el Sandino, solo ganaron 3 desafíos (3-9). Muy penosa la actuación de estos últimos. En cuanto a los empates, solo se produjo uno y, fue en un partido entre los Tigres y Leones, por culpa de las lluvias caídas a la altura del tercer inning.
Torneo de 1936 (un solo empate)
El campeonato de 1936 se jugó con cuatro equipos: Estrellas Orientales, Tigres del Licey, Leones del Escogido y Sandino. Ganaron los representantes de San Pedro de Macorís (las Estrellas Orientales con el récord de 13-5), Sandino en segundo (10-9), Escogido en tercero (7-11), y Licey cuarto (6-11). Solo hubo un empate.
Torneo de 1937 (un solo empate)
Los Dragones de Ciudad Trujillo fueron los campeones del torneo beisbolero de 1937. Se impusieron sobre sus rivales de las Estrellas Orientales y las Águilas Cibaeñas. Solo accionaron tres conjuntos en aquella disputa. Los Dragones culminaron en la primera posición (18-13), las Águilas en segundo (13-15) y, en último puesto, los campeones de la temporada anterior (de 1936) las Estrellas Orientales (11-14).
Solo hubo un empate: un partido entre las Estrellas Orientales y los Dragones de Ciudad Trujillo, el cual terminó empatado a dos carreras (2-2) cuando se habían jugado once innings. ¿La razón? Oscuridad.
Fuentes:
Historia del Béisbol Dominicano. Los campeonatos profesionales de 1922, 1923, 1924 y 1929. Cuqui Córdova.
Historia del Béisbol Dominicano. El campeonato de 1937. El mejor de todos. Cuqui Córdova.