miércoles, 30 de mayo de 2018

Amigdalectomía en tiempos de huelga (parte 28)

He tenido noches en que la secreción espantosa me despierta en horas de la madrugada y no me deja conciliar el sueño. Puedo drenar bastante bien, el problema es que una vez sacudidos ambos orificios nasales, a los pocos segundos vuelvo y me lleno de secreción salivosa, llegando a sentir una especie de ahogo nasal insoportable. Es un maldito juego de nunca acabar. Para colmo he tenido que soportar por parte de amigos, familiares, compañeros de trabajo y personas conocidas todas esas preguntas molestosas que a diario me desagradan: “¿Iván, tiene gripe?” “¿Iván, ta maloso?” “¿Qué e eso, una alelgia?” 

Por Iván Ottenwalder   

En los meses de abril y mayo la secreción sin fin volvió a recrudecerse. Hubo momentos efímeros, de apenas una semana, en que el problema cedía y me dejaba relativamente en paz, pero luego retornaba con fuerza. He seguido sintiendo la amargura del agua en la zonas descritas en el capítulo anterior: paladar y hueso maxilar superior derecho y la parte derecha de la amígdala lingual. Y no solo eso, sino también el pinchazo o escozor y, en ocasiones, pequeños jalones en toda esa zona del área señalada. Yo insisto y requeteinsisto de que esos síntomas están estrechamente relacionados a la secreción de nunca acabar. 

No he querido volver al médico porque he notado que casi todos los galenos de República Dominicana, no si por desconocimiento en esos tipos de casos, lo único que hacen es minimizar el asunto, no dándole la importancia que requiere. Para colmo las panorámicas dentales no han sido de mucha ayuda. Éstas ni siquiera fueron capaces de detectar un afta bucal que tuve durante largo tiempo, para ser específicos, desde 2016. Fue por mi propia curiosidad que en octubre de 2017, gracias a una pequeña linterna, pude hallármelo mientras me miraba al espejo. Desde ese momento caí en la cuenta de que a veces los aparatos cometen sus pifias y de que la ciencia puede no ser tan perfecta en ocasiones. 

Me ha movido a la curiosidad que, cuando carraspeo, he sentido la sensación de jalón en parte del hueso maxilar derecho, en el área donde descansaban antes dos muelas. Ya ese hueso ha tenido sus antecedentes: dos muelas extraídas productos de infección que llegó a la raíz dental y un afta bucal. Esa razón más los síntomas recientes es el motivo por el cual no pienso colocarme implantes dentales en esa zona. Tengo mis serias sospechas al respecto. En mayo de 2017, dos meses antes de la extracción de la coronita con todo y raíz dental, una doctora de Amerident intentó lavarme el cerebro para colocarme otra coronita donde descansaba la última muela. Resultó ser que esa última muela, tan desgastada y afectada, terminó también siendo extraída en septiembre del 2017. ¿La razón? Botó un empaste grandote. Al ser sacada se notó otra infección que había topado la raíz. 

Conviviendo con el problema y la ignorancia dominicana 

He tenido noches en que la secreción espantosa me despierta en horas de la madrugada y no me deja conciliar el sueño. Puedo drenar bastante bien, el problema es que una vez sacudidos ambos orificios nasales, a los pocos segundos vuelvo y me lleno de secreción salivosa, llegando a sentir una especie de ahogo nasal insoportable. Es un maldito juego de nunca acabar. Para colmo he tenido que soportar por parte de amigos, familiares, compañeros de trabajo y personas conocidas todas esas preguntas molestosas que a diario me desagradan: “¿Iván, tiene gripe?” “¿Iván, ta maloso?” “¿Qué e eso, una alelgia?” Y yo, por salir del paso, les digo que . No voy a perder mi tiempo contándole a todo el mundo que además de mi secreción hay otros síntomas vinculados y seguramente relacionados con eso que mucha piensa que es una gripe vieja, una alergia o una sinusitis común y corriente.  

Soy de aquellos que sostienen que el tiempo pone las cosas en su lugar, pero últimamente me he vuelto desconfiado y dejado de creer. No estoy seguro si esta vez, como en situaciones anteriores, el tiempo ponga de nuevo las cosas en su sitio.  

Amiga bien intencionada 

Una amiga de nombre Sonia Martínez me invitó dos veces a su iglesia evangélica, confiada en que Dios haría un milagro a mi favor. Dos veces asistí a su congregación; dos veces algún predicador oró por para sanar mi problema. Dos intentos fallidos y nunca más volví a ese templo cristiano. No veo a Sonia como a una enemiga, todo lo contrario, le agradezco su buena intención, aunque Dios, no por qué razón, no me curara el asunto de raíz. 

Otros, como mi hermano, me ruega que visite a un psiquiatra o psicólogo, como si acaso esos tipos de especialistas me van a erradicar secreción, amargura del agua, escozor y náuseas ocasionales de cuajo. Como si acaso psiquiatra o psicólogo van a ponerle fin a todas esas preguntas molestosas del día a día, que si tengo gripe, que si toy maloso, etcétera, etcétera.  

Este año no pienso viajar a ningún destino, ni tampoco hacer mucha convivencia social o familiar, simplemente para que los demás no me vean en ese tipo de condición en que estoy. lo que estoy haciendo. Ya estoy harto de las mismas preguntas, de ver rostros preocupados, cuando en verdad el más sufrido de todos es el autor de este capítulo. ¿Que me estoy aislando? Llámenle así si les parece, pero el derecho me asiste. Por mi parte mis únicos destinos en este 2018 serán mi casa  y mi lugar de trabajo. No qué ocurrirá en 2019, 2020 y demás años. Eso es lo que menos me preocupa. 

Me he estado documentando últimamente sobre casos de salud que han sido complejos para ciencia médica, casos que se han convertido en quebraderos de cabezas para los médicos. La verdad que es descorazonador enterarse que hay males que han venido a ser detectados después de tres, cinco y hasta ocho años. Solo hay que ponerse en el lugar de esos pacientes para comprender qué se siente. Por lo que veo yo también vengo siendo parte de ese club, con la mala fortuna de que mi situación no ha sido resuelta aún. 

Uno de los mayores problemas de los casos complejos para ciencia médica es que, mientras la situación no quede resuelta, el paciente afectado tiene que soportar del entorno frases del tipoeso está en tu mente”, “cambia ese chip”, “ no tienes nada”, “eso es mental”, “ eres un paranoico/a”, “ tienes una mente retorcida”, “eso es psicosis”, etc. En lo personal me dan ganas de mandar a la mierda a ese tipo de personas, pero no lo hago porque me las aguanto con estoicismo. Es por ello que lo mejor para situación emocional es no tener que verles las caras a muchas personas y evitar el mismo e incansable círculo vicioso de preguntas. En mi casa aprovecho para leer, escribir, escuchar música en mi ordenador electrónico, aprovechar e ir de compras al supermercado y alimentarme bien. 

A partir del próximo 1 de junio estaré de vacaciones. Me quedaré en casa hasta el día 14 del mismo mes. Una buena temporada para el descanso, ¿y lo que ocurra? Que sea lo que sea. 

Continuará... 

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